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Un plan estratégico implica que los líderes de una entidad delineen su visión futura y determinen los propósitos y logros que buscan alcanzar. Este proceso implica establecer el orden en el cual estos objetivos deben ser logrados, con el fin de materializar la visión deseada.
Generalmente, la planificación estratégica se enfoca en metas a mediano y largo plazo, con una duración típica de tres a cinco años, aunque puede extenderse aún más. En contraste, la planificación operativa tiende a concentrarse en metas tácticas a corto plazo, tales como la distribución presupuestaria. Los plazos en un plan operativo pueden oscilar desde varios meses hasta varios años.
El fruto de la planificación estratégica resulta en la elaboración de un plan estratégico. Frecuentemente, este plan se documenta en forma de informe o por otros medios. Estos planes pueden ser de fácil compartición, comprensión y seguimiento por distintas personas, incluyendo empleados, clientes, socios comerciales e inversionistas.
Las organizaciones llevan a cabo la planificación estratégica de forma periódica para considerar cómo los cambios en las circunstancias empresariales, industriales, legales y regulatorias afectan sus operaciones. En tales ocasiones, el plan estratégico puede ser ajustado y modificado para reflejar cambios en la estrategia.
Las empresas requieren una guía y metas a nivel organizacional que les indiquen la dirección hacia la cual deben dirigirse. La planificación estratégica proporciona precisamente esta orientación. En esencia, un plan estratégico constituye un itinerario para alcanzar los propósitos empresariales. Sin esta orientación, resulta difícil determinar si una empresa está progresando adecuadamente hacia la consecución de sus metas.
Vale la pena prestar atención a los siguientes cuatro aspectos del desarrollo de estrategias:
El inicio de la planificación estratégica se marca con la formulación de una misión, brindando a la organización una comprensión de su propósito y orientación. La declaración de misión de la entidad explica su identidad, actividades y metas futuras. Por lo general, estas declaraciones son amplias pero realistas. Por ejemplo, una empresa en el ámbito educativo podría anhelar posicionarse como líder en soluciones y servicios educativos virtuales en línea.
Los objetivos constituyen un componente esencial de la planificación estratégica. Este proceso implica la elección de metas. En su mayoría, se emplean objetivos SMART (Específicos, Medibles, Alcanzables, Realistas y con un Tiempo definido) u otros que puedan ser cuantificados de manera objetiva. La mensurabilidad de los objetivos es crucial, ya que permite a los líderes empresariales evaluar la eficacia del desempeño de la empresa en relación con sus objetivos y su misión general.
La planificación estratégica guarda una relación directa con la planificación táctica empresarial a corto plazo y puede asistir a los líderes empresariales en la toma de decisiones diarias que concuerden de manera óptima con la estrategia de la empresa.
La evaluación y revisión forman parte integral de la planificación estratégica, permitiendo a los líderes empresariales analizar de manera regular el avance en relación al plan y efectuar modificaciones o adaptaciones en respuesta a las circunstancias cambiantes. Por ejemplo, una compañía puede tener como objetivo expandirse a nivel global, sin embargo, es posible que surjan limitaciones legales y regulativas que impacten su capacidad de operar en ciertas áreas geográficas.
Hay una amplia variedad de enfoques para llevar a cabo la planificación estratégica, los cuales varían de acuerdo al tipo de empresa y el nivel de detalle necesario. La mayoría de los procesos de planificación estratégica pueden ser sintetizados en estas claves:
Esto implica definir la posición estratégica actual de una empresa. En este punto, las partes involucradas emplean el plan estratégico preexistente, que incluye la declaración de misión y los objetivos estratégicos a largo plazo, para llevar a cabo evaluaciones del negocio y su entorno. Estas evaluaciones pueden involucrar un análisis de necesidades o un estudio FODA (debilidades, oportunidades, fortalezas y amenazas) con el fin de comprender la condición de la empresa y determinar el camino a seguir.
Los estrategas definen objetivos e iniciativas que se alinean con la misión y los propósitos de la empresa, y que impulsarán su progreso hacia el logro de metas. Dado que podría haber múltiples objetivos posibles, la planificación selecciona aquellos que son más relevantes, esenciales y urgentes. Estos objetivos podrían considerar los requisitos de recursos, como presupuestos y equipos, y usualmente incorporan un cronograma junto con indicadores clave de desempeño (KPIs) que miden el avance.
Las partes involucradas trabajan conjuntamente para elaborar los pasos o tácticas requeridas para alcanzar un objetivo estratégico previamente definido.
Esta fase implica una comunicación precisa en todos los niveles de la organización para establecer roles y responsabilidades, realizar inversiones, adaptar políticas y procedimientos, y establecer métodos de evaluación y reporte.
Con el propósito de adaptar las prioridades y reevaluar los objetivos a medida que las condiciones comerciales evolucionan y emergen nuevas posibilidades. Las mediciones se pueden revisar de manera frecuente, como trimestralmente, y las modificaciones al plan estratégico pueden realizarse de forma anual.
No existe una norma universal para determinar la frecuencia de los ciclos de planificación estratégica. No obstante, se siguen enfoques comunes.
Las agendas siempre están sujetas a cambios. La temporalidad debe ser maleable y adaptarse a las exigencias de la empresa.
La planificación estratégica efectiva ofrece múltiples ventajas:
En conjunto, estos beneficios demuestran cómo la planificación estratégica eficaz puede fortalecer una organización, mejorar su capacidad de adaptación y llevarla hacia el logro de sus metas a largo plazo.
Para concluir, confiamos en que este artículo te haya brindado una comprensión sólida de los procesos, elementos clave y ventajas asociadas a la planificación estratégica. Reconociendo la importancia de este enfoque, en Neovantas estamos comprometidos en asistir a nuestros clientes en la consecución de sus objetivos y planes estratégicos a través de proyectos de consultoría. Nuestra misión es generar resultados efectivos y duraderos a lo largo del tiempo. Estamos aquí para acompañarte en cada paso hacia el éxito empresarial.
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