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En la IV Jornada sobre Psicología Económica en el ámbito de la salud, organizadas en la sede del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, Neovantas presentó su enfoque innovador sobre cómo los principios de la Economía Conductual pueden ser aplicados al sector sanitario. Este evento, que se celebró de manera práctica y participativa, ofreció una visión profunda sobre cómo las decisiones influyen en este sector y cómo la psicología económica puede ser utilizada para mejorar la gestión y el bienestar en el ámbito sanitario.

Psicología Económica: Un Pilar en la Toma de Decisiones

«La Psicología Económica se basa en la premisa de que las decisiones económicas no son siempre racionales, como tradicionalmente ha sostenido la teoría económica clásica. En cambio, esta disciplina reconoce que los individuos toman decisiones influenciados por emociones, percepciones y sesgos cognitivos, los cuales pueden llevar a resultados que no siempre se alinean con lo que sería considerado óptimo desde un punto de vista estrictamente racional.»

Aplicación de la Psicología Económica en la Salud

Juan de Rus Gutiérrez, Managing Partner de Neovantas y Profesor de Behavioral Science, presentó su ponencia «Casos prácticos de aplicación de la Psicología Económica en el ámbito de la salud». En su exposición, destacó cómo la Economía Conductual puede mejorar la toma de decisiones en salud. Expuso cuatro áreas clave:

  1. Facilitar decisiones y bienestar: De Rus explicó que las decisiones en salud no dependen solo de la razón, sino también de emociones y sesgos. El diseño de intervenciones conductuales ayuda a cerrar la brecha entre la intención y la acción.

  2. Pequeños cambios, grandes impactos: A veces, pequeños ajustes en el contexto pueden mejorar la adherencia a tratamientos, las donaciones o la vacunación, sin grandes inversiones.

  3. Conexión emocional y humana: Comprender cómo piensan y sienten los pacientes mejora la relación médico-paciente, creando un entorno de confianza y promoviendo decisiones más saludables.

  4. Optimización de recursos: Aplicar principios conductuales ayuda a diseñar políticas y procesos más efectivos. Esto mejora la eficiencia, reduce el abandono terapéutico y mejora la experiencia del paciente.

Principios Clave de la Psicología Económica en la Salud

Juan de Rus presentó tres principios fundamentales:

  • La reciprocidad: Este principio muestra cómo las personas tienden a corresponder favores. En salud, se puede aplicar para mejorar la participación en programas como donación de sangre o vacunación.

  • El efecto marco: La forma en que se presentan las opciones afecta la toma de decisiones. Por ejemplo, mensajes como «vacúnate para cuidar a tu familia» pueden generar una mayor respuesta que mensajes centrados en uno mismo.

  • La regla del pico y el final: Las personas evalúan una experiencia por el punto más intenso y el final. En salud, si un alta médica es acompañada de una conversación empática, el paciente recordará la experiencia de manera más positiva.

Ética y Aplicación de la Psicología Económica

Para finalizar su intervención, de Rus abordó la dimensión ética de la Economía Conductual, subrayando la distinción entre influencia y manipulación. Explicó que el uso ético de la psicología económica se basa en la transparencia y la honestidad de la información, donde el paciente o usuario conserva siempre el control sobre sus decisiones. Recalcó la importancia de evitar cualquier intervención dirigida a públicos vulnerables y destacó que las decisiones deben ser siempre informadas y libres de coerción.

El Futuro de la Psicología Económica en la Salud

Este evento también contó con la participación de otros expertos en psicología y economía, como Adrián Navalón, Olga Merino y Rafael López, quienes debatieron sobre el impacto de la psicología económica en el diseño de políticas públicas y estrategias de salud.

La jornada ofreció un enfoque integral sobre cómo la Psicología Económica, a través de su aplicación práctica, puede mejorar los sistemas sanitarios, optimizar recursos y fortalecer la relación con los pacientes. La integración de estos principios no solo mejora la eficiencia en la gestión de la salud, sino que también potencia el bienestar general de la población, un objetivo clave en la agenda de salud pública.

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